Estrellado.
Mira a las estrellas y júrame que no eres una de ellas.
Brillas por luz propia.
Iluminas mi cielo.
No durarás eternamente: te apagarás.
¿Cuántas coincidencias, no?
Nunca pensé en ti como estrella, pero ahora cada noche observo el firmamento y me prometo a mí mismo que las constelaciones dejarán de recordarme el recorrido de los lunares sobre tu piel desnuda.
Soy un iluso, y lo sé.
Pero el simple hecho de pensarte me hace recordar que alguna vez tu también me pensaste a mi.
Y me devoraste.
Como un depredador a su presa.
Hasta te comiste mi corazón. Y es que mordisco a mordisco, cualquier cosa se desgarra.
Y ahora me tumbo en mi cama y abro mi ventana y dejo que la corriente abanique mi alma.
Con miedo, subo los ojos y los astros me deslumbran.
Tu eras mi jodida luz en mi mundo de oscuridad.
Y no necesito ninguna firma para asegurar que aquella estrella del fondo a la izquierda lleva tu nombre. Porque eres tú, me observas y me sigues llenando de esperanza con tu destello constante.
Y te pido que pares.
Cada anochecer pido que cese el destello,
porque nosotros dejamos de brillar hace mucho tiempo.


Este es mi favorito de todos los qué he leído; es sencillamente precioso, y a mí todos los de esta temática últimamente me tocan la fibra ^^.
ResponderEliminar¡Un besazo!
Gracias Rocih, me gusta que comentes jeje. A ver si me da más vena romántica y consigo llegarte al alma eh? Otro besazo para ti.
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